Los ciudadanos de Calpe están de enhorabuena. La Villa del Peñón de Ifach cumple su 725 aniversario. Una efeméride que se concreta en la creación de la villa que se asentó en las faldas de la roca calpina.
Así lo ha confirmado el concejal del peñón de Ifach y Cultura, Ximo Tur, quien destaca que se van a desarrollar una serie de actos conmemorativos que se celebrarán coincidiendo con la festividad del 9 d’Octubre con el fin de que esta fecha no pase desapercibida.
La historia de los calpinos y calpinas es la historia del Peñón, que a su vez, está ligada a los asentamientos humanos que se localizan dentro del parque natural y que son uno de los mejores conservados de toda la Comunidad Valenciana y de todo el territorio nacional.
Calpe debe su nacimiento a Roger de Lauria, Conde de Cocentaina y almirante aragonés, que impulso la construcción de la villa en la ladera norte del Peñón.
En el año 1282 se funda la villa de Ifach. Un pueblo que tan sólo duró 60 años, según el concejal nacionalista, pues con la llegada de la lucha del monarca Pedro II de Aragón contra Pedro I de Castilla en la guerra conocida como la batalla “de los dos Pedros” provocó la destrucción del poblado de Ifach y nunca más se colonizó.
De hecho, Tur matiza que precisamente el hecho de que nunca fuese colonizada de nuevo, es lo que la convierte en única, además de singular, ya que no existen construcciones posteriores por encima.
Las tres campañas arqueológicas han descubierto dos torres en la ladera de Levante
y 500 piezas de sillería de la iglesia gótica levantada en el asentamiento medieval.
«Conocer nuestras raíces para proyectarnos hacia el futuro» . El alcalde de Calp, Luis Serna manifestó, así, su compromiso por seguir trabajando para comprender y descubrir la riqueza histórica y cultural de la ciudad. Estas palabras las pronunció ayer al finalizar la primera visita guiada por los restos hallados de la villa de Ifac en la jornada que celebró el 725 aniversario de la fundación del asentamiento que tuvo lugar durante la repoblación cristiana. Fue el noble Roger de Llúria quien solicitó a la Corona de Aragón construir murallas que guardarían a sus habitantes en 1298. El acto organizado por la concejalía de Cultura con el motivo de la conmemoración del 9 d'Octubre pretende acercar «un Ifac global donde la historia, el medio ambiente y el entretenimiento» tienen cabida, destacó Ximo Tur.
El director de los trabajos arqueológicos que se están llevando a cabo desde 2004, José Luis Méndez, programó dos recorridos divulgativos en los que dio a conocer a los visitantes las diferentes épocas y situaciones vividas en la villa d'Ifac. Méndez mostró dos de las seis torres que se han detectado en las laderas del Penyal que estarían conectadas por una muralla defensiva. Éstas se empezaron a construir cuando Llúria recibió la carta de población de la Villa. Concretamente, los trabajos arqueológicos, promovidos por el Museo Arqueológico de Alacant (MARQ) han descubierto dos de los torreones en la zona de levante. Al parecer en este lugar de la costa se encontraba un puerto natural. Además, los expertos apuntan que una de las torres vigías actuaría también como campanario de la iglesia que tras la muerte de Llúria, su hija Margarita ordenaría construir.
La iglesia (1344) es el edificio de estilo gótico ubicado más al sur de la Comunidad. La iglesia tenía una planta de 32 metros de largo por 9 de ancho, y la torre o campanario que remataba el ábside era de 14 metros de altura.
De la edificación religioso se han extraído 500 piezas de sillería elaboradas, así como bloques de piedra labrados que formaban arcos, bóvedas o dovelas o columnas. Una muestra de ello se puede observar en la exposición organizada para la ocasión, así como otras piezas de uso personal como pendientes, brazaletes o vainas de espada de los que se desprende donde se encontraban las instancias de uso doméstico.
Fuente: LEVANTE-EMV
l Monasterio de Vallbona de les Monges celebra su 850º aniversario
Este monasterio, que conforma junto con los de Poblet y Santes Creus la Ruta del Císter, es uno de los más importantes de la rama femenina cisterciense de Cataluña, ya que es el único que ha continuado con la vida religiosa desde su fundación en 1157. En la actualidad cuenta con la presencia de una comunidad de religiosas, que siguen fieles al lema inicial de la orden de ora et labora.
De dimensiones reducidas y de una belleza singular, es un edificio que data del siglo XII y que en su interior conserva dos tumbas reales: la de la reina Violante de Hungría, esposa del rey Jaime I el Conquistador, y la de su hija. En el conjunto monumental destaca la iglesia abacial, de transición del románico al gótico, con dos cimborios y numerosos sepulcros. Destacan el claustro, singular debido a su forma trapezoidal; su colección de escudos heráldicos de la nobleza catalana, y su farmacia. Fue declarado monumento histórico artístico en 1931 y actualmente es un activo centro de espiritualidad, arte y cultura.
Santa Maria de Vallbona es un ejemplo de la importancia de la vida comunitaria para las mujeres en la época medieval y un monumento de referencia en la Ruta del Císter. El origen del convento se remonta a la comunidad de anacoretas -de hombres y mujeres inicialmente- que ya a partir del año 1154 vivían bajo la guía espiritual de Ramon Vallbona y la orden benedictina. Unos 20 años más tarde, la parte femenina de la comunidad fue incorporada a la orden del Císter.
Fuente. El País.
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