xposición temporal en Albarracín y Teruel “Tierras de Frontera” ( 1 de Marzo hasta el 30 de Junio de 2007).

El viaje que propone la muestra arranca en 1169 en Teruel. En ese año Alfonso II de Aragón inicia la conquista de la hasta entonces pequeña aldea para convertirla en base defensiva ante la cercana Valencia, tomada por los almohades. En 1171 el monarca le concede un fuero propio y la proclama villa. La pequeña Tirwal musulmana pasa a denominarse Teruel, un nombre que, según la leyenda, procede del toro que guió al ejército cristiano hasta el lugar y sobre el que se desplazaba una estrella.

La conquista atrajo hasta el lugar a numerosos colonos aragoneses y navarros que se asentaron allí. 
Por otro lado, Albarracín se adentra en el Medievo como reino de taifa musulmán gobernado por la familia bereber Al-Ben-Razin, la que dio nombre a la actual villa. El carácter fronterizo de Albarracín, diferente al de Teruel, convirtió a la ciudad en un cruce estratégico de Aragón, Castilla, Valencia y, sobre todo, Navarra. De procedencia navarra precisamente, era la familia cristiana que conquistó Albarracín a los musulmanes y que estableció un señorío que se prolongó durante dos siglos. La ciudad se mantuvo independiente y resistió a los intentos de conquista de los reinos cercanos hasta 1285.

La exposición aborda este interesante periodo histórico en el que el carácter fronterizo de ambos territorios se vio reforzado y dotó a las ciudades y las gentes que los habitaron de un carácter propio y unas señas de identidad que los hacen únicos.
La exposición: La exposición reúne 311 piezas cuyo origen se sitúa entre los siglos XII y XVI procedentes de más de 60 iglesias y museos de toda España. Entre las piezas expuestas se encuentran retablos, pinturas, esculturas, elementos decorativos, muebles, objetos de culto religioso, etc. Se trata de la mayor exposición organizada hasta la fecha en Teruel. La muestra se completa con varios audiovisuales que explican el contexto de cada sección.
“Tierras de Frontera”  tiene tres sedes en dos ciudades, en Teruel: en la Catedral e Iglesia de San Pedro y en Albarracín: Iglesia de Santa María.
Información,  978 623 460
Central de reservas:  reservastierras@iacpos.com  y www.tierrasdefrontera.es

 

rescos románicos volverán 80 años después a Andorra

Los frescos románicos de Santa Coloma de Andorra volverán al Principado cerca de 80 años después de que salieran de su emplazamiento original, tras el acuerdo alcanzado hoy con el Gobierno alemán, informó el Gobierno andorrano.

Las pinturas saldrán de Alemania a finales de este mes para volver definitivamente a Andorra después de casi ochenta años de periplo por diversas ciudades europeas.

El ministro andorrano de Asuntos Exteriores, Cultura y Cooperación, Juli Minoves, firmado hoy el acuerdo en Alemania con el secretario de Estado de Finanzas alemán, Axel Nawrath, un representante de los herederos del barón Cassel Van Doorn, y el presidente de la Fundación Prusiana, Klaus-Dieter Lehmann.

Los frescos de Santa Coloma son un conjunto pictórico del siglo XII, excepcional y representativo del románico andorrano, obra del Maestro de Santa Coloma.


En las pinturas aparecen un Cristo mayestático rodeado por símbolos de los cuatro evangelistas; un colegio apostólico constituido por seis discípulos; un friso con cuatro medallones de pájaros; un friso en arco con muestras ornamentales y fragmentos de una Anunciación; y un friso con cuatro santos bajo los arcos.

Las pinturas murales, consideradas excepcionales en el conjunto del románico pirenaico tanto por su calidad intrínseca como por su estado de conservación, provenían originariamente de la iglesia de Santa Coloma de Andorra, de origen prerrománico, ampliada durante los siglos XII (campanario y frescos) y con un pórtico del siglo XV.

El Ejecutivo andorrano ya ha comenzado a acondicionar un espacio especial, al lado de la sala de exposiciones del Gobierno, en el centro de Andorra la Vella, donde se exhibirán los frescos hasta que concluya la construcción del nuevo museo nacional de Andorra.

El itinerario de las pinturas románicas de Santa Coloma comienza en los años 30, cuando el Obispado de Urgell vende los frescos, que acaban en manos del coleccionista belga de origen judío barón Cassel Van Doorn, que los instaló en su casa de la Costa Azul, en Cannes (Francia).

Con el inicio de la Segunda Guerra Mundial, el barón se refugió en EUA y cuando los nazis ocuparon el sur de Francia confiscaron su colección de arte, en la que estaban también los frescos andorranos, que fueron trasladados a Alemania.

Después de la guerra, los aliados devolvieron una parte de la colección al barón, pero no se llegó a establecer una conexión entre los frescos de Santa Coloma y Cassel Van Doorn.
Desde 1966, las pinturas quedaron depositadas en los Museos Estatales de Berlín, encargados de la custodia temporal por el Ministerio de Finanzas alemán.

En 1989, un fragmento de los frescos se exhibió temporalmente en Andorra con motivo del VII centenario del "Segon Pareatge" y en los años 90 las pinturas fueron restauradas minuciosamente por la Fundación Prusiana del Patrimonio Cultural, un coste que ha sido ahora asumido por el Estado andorrano en el momento de la transferencia de la propiedad.

Los frescos restaurados volvieron temporalmente a Andorra en 2003 con motivo de una exposición monográfica dedicada al Maestro de Santa Coloma y su entorno.


En 2004 se inició un largo proceso judicial y de peritaje de las obras para determinar quiénes eran los herederos legítimos del barón, fallecido en 1952, que ha concluido hoy en Alemania con la firma del acuerdo entre las distintas partes implicadas.

Según el contrato de compraventa firmado en mayo de 2005, cuando aún estaba viva la baronesa Maria Alexander Cassel Van Doorn -tenía 94 años-, el 92% de los frescos, que en teoría le correspondía a ella por el testamento de su marido, se cerró en un importe de más de 3,6 millones de euros.

Otro acuerdo de opción de compra firmado con los herederos de la secretaria del barón, a quien correspondía el 8% de los frescos, estipuló un valor de este conjunto de 320.000 euros.

Fuente: EFE

 

l Plan del Románico Norte invirtió el año pasado 1,4 millones de euros

La Consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León invirtió 1,4 millones de euros el año pasado para restaurar parte de las iglesias incluidas dentro del Plan de Intervención Románico Norte. En concreto, se han llevado a cabo 28 intervenciones de restauración en 13 localidades diferentes. La meta fundamental del proyecto, en el que participan la Fundación Santa María la Real y los obispados de Palencia y Burgos, es promocionar y restaurar de manera integral, en apenas ocho años, más de medio centenar de templos románicos y sus entornos en el norte de las provincias de Palencia y Burgos.

Durante el año 2006, el trabajo de todo el equipo del Plan de Intervención Románico Norte ha permitido completar varias intervenciones integrales, en diferentes puntos de la antigua merindad de Aguilar de Campoo. Estas actuaciones no sólo abordan la restauración del templo, sus bienes muebles y la adecuación de su entorno, sino que además pretenden un acercamiento a la sociedad, a los habitantes de cada localidad.

La primera intervención realizada dentro del Plan del Románico Norte tuvo lugar en uno de los templos señeros del norte palentino: la iglesia rupestre de Olleros de Pisuerga. Las obras concluían a principios del pasado año y han contado con el beneplácito de vecinos y visitantes.

Otra de las intervenciones integrales ha sido la realizada en la iglesia de Santa María la Real de Cillamayor. La calidad de la restauración de sus bienes muebles, especialmente el buen trabajo que el equipo de restauración ha realizado con la talla gótica de la Virgen con el Niño es acorde a la labor abordada en el edificio, que en la actualidad vuelve a lucir su antiguo esplendor. Todo ello se vio completado con la recuperación de un recurso de primer orden: una portada románica del siglo XIII que permanecía cegada en el muro norte. Su descubrimiento ha motivado una intervención arqueológica y una importante remodelación de todo el entorno.

La iglesia de Santiago, en Cezura, es quizá en la que más se hace visible la espectacularidad del cambio y el buen trabajo realizado, debido al lamentable estado que presentaba antes de la intervención. La recuperación de las pinturas murales y la adecuación del entorno del templo son el complemento perfecto para una intervención arquitectónica que no deja indiferente a nadie.

También se ha concluido la intervención integral en la iglesia parroquial de Villabellaco, otro pequeño templo que, a pesar de no gozar de un reconocimiento como el que tienen otros emblemáticos del románico palentino, se ha visto beneficiado de una notable inversión que ha servido para renovar sus cubiertas, adecuar su entorno y restaurar un retablo del siglo XVIII. Y es que en el Plan del Románico Norte no importa la popularidad del templo: todas las intervenciones son realizadas con el máximo celo puesto que cada iglesia es considerada como parte de un todo, según informó ayer la Fundación Santa María la Real, a cuyo patronato pertenece El Norte de Castilla..

Fuente: El Norte de Castilla

 

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